Nos hacemos eco de la denuncia de la Confederación Sindical Internacional (CSI/ITUC) sobre los últimos datos del CAD sobre la Ayuda Oficial al Desarrollo y la caída sin precedentes que la cooperación está sufriendo. Este retroceso histórico tendrá, sin duda alguna, graves consecuencias en los derechos humanos y laborales, la cohesión social, y la justicia social global, amenazando con un debilitamiento progresivo de todos los avances que se habían producido en los últimos años en materia de desarrollo. Además, pone en riesgo serio el cumplmiento de las metas y objetivos marcados en la Agenda 2030.
Según los datos preliminares del Comité de Asistencia para el Desarrollo de la OCDE (CAD), el total de AOD de los países miembros del CAD se redujo en un 23,1% en términos reales, pasando de 214.600 millones de dólares estadounidenses (0,34% del ingreso nacional bruto) en 2024 a 174.300 millones (0,26% del ingreso nacional bruto) en 2025.
Tal y como alerta La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo, los recursos mundiales destinados a cooperación atraviesan un descenso histórico, con recortes que comprometen la capacidad de responder a crisis sociales, climáticas y humanitarias, y ponen en riesgo los compromisos internacionales en materia de desarrollo sostenible.
Esta caída vertiginosa contrasta con el incremento de un discurso armamentístico que pretende justificar el incremento del gasto mundial en defensa, a la vez que debilita los sistemas democráticos y de gobernanza global. Este giro de prioridades alimenta un clima político que normaliza la desigualdad, justifica la militarización y, en definitiva, erosiona los contrapesos democráticos a nivel mundial.
“En un momento en el que las desigualdades y la inseguridad van en aumento a nivel mundial, los trabajadores necesitan una solidaridad internacional más fuerte. La AOD sigue siendo una herramienta fundamental para erradicar la pobreza extrema, fortalecer las instituciones públicas democráticas, apoyar la movilización de los recursos nacionales e invertir en sistemas de protección social universal que reducen las desigualdades, protegen los medios de subsistencia y aumentan la resiliencia de las personas y las comunidades”.Luc Triangle, secretario general de la CSI.
Fuente: Confederación Sindical Internacional (ITUC-CSI)




