“Para mí mi niñez fue muy dura, muy dura. A la edad de 8 años me acuerdo que ya andaba trabajando con mi mamá en las algodoneras”.
Esta frase es de una de las mujeres del Bajo Lempa cuyo testimonio y vida sirven para construir la memoria recogida en un documental sobre sus vidas y comunidades. Sus relatos, marcados por profundas desigualdades, pobreza, la guerra, el trabajo desde la infancia, son también historias de experiencia y de resiliencia para construirse un camino y abrirse a un mundo en el que, durante demasiado tiempo, se les negó el derecho a la educación, a la participación, a decidir y a liderar.
Sus nombres no aparecen en los registros oficiales y puede que ni siquiera en los libros de historia. Sin embargo, buena parte de la historia reciente del Bajo Lempa no puede entenderse sin ellas. Son mujeres que sobrevivieron el conflicto armado, que reconstruyeron comunidades desde cero, que se abrieron paso en espacios que durante décadas les fueron negados. Encontraron su voz y han encontrado en la organización colectiva una herramienta para transformar sus vidas y las de quienes las rodean.
Así lo recuerdan los testimonios recogidos en este documental “Volvimos a sembrar, a levantar las casas, a cuidar a nuestras familias y a imaginar un futuro diferente. Poco a poco echamos raíces, pero comprendimos que construir no significaba solamente tener un pedazo de tierra, también significaba recuperar nuestra voz, conocer nuestros derechos y reconocernos como mujeres con capacidad para decidir y transformar nuestras comunidades. Y aprendimos que el liderazgo también tiene rostro de mujer”.
Esta iniciativa impulsada por el Movimiento Salvadoreño de Mujeres (MSM), con el acompañamiento de Sindicalistas sin Fronteras ISCOD UGT y el apoyo del Principado de Asturias, forma parte del proyecto “Por una participación activa desde y para las mujeres del distrito de Jiquilisco en El Salvador: defendiendo el derecho a tener derechos”.
A través de este trabajo, así como de una presencia continuada en el territorio y del apoyo de la cooperación internacional, el MSM continúa fortaleciendo los procesos organizativos de las mujeres en el distrito de Jiquilisco, Usulután, promoviendo el liderazgo femenino, la participación política y ciudadana y la defensa de los derechos. Conocer ese derechos y reivindicarlos (su exigibilidad) es esencial en un territorio marcado históricamente por la pobreza, el machismo y la vulnerabilidad ambiental.
Los testimonios e historias de vida recuperan décadas de memoria colectiva y de transformación social. La defensa de los derechos de las mujeres y la construcción de su liderazgo en este territorio ha dado lugar a procesos de organizativos de participación comunitaria que, además de contar un relato personal, sitúa a estas mujeres en el lugar que les corresponde como protagonistas de cambios profundos – aunque este reconocimiento no siempre sea suficiente para hacer justicia a su papel en la defensa de la democracia. Son historias individuales, pero también una historia compartida que rinde homenaje a mujeres rurales, trabajadoras, lideresas y defensoras del Bajo Lempa.
Las protagonistas compartieron en primera persona sus logros, alegrías, tristezas, sueños y los obstáculos que han enfrentado a lo largo de sus vidas. Sus voces, sus experiencias, sus recuerdos ahora forman parte de un material documental y una publicación que permitirá a generaciones futuras conocer una parte del proceso revolucionario de los años 80, los Acuerdos de Paz, y el papel de estas y otras muchas mujeres en la reconstrucción de sus territorios frente a desastres ambientales, pobreza y violencia.
El documental está disponible en este enlace:
Esta iniciativa no es solo un ejercicio de memoria, sino también un acto de justicia. Reconocer y dar visibilidad a estas mujeres es reconocer que la historia del Bajo Lempa no puede contarse sin ellas. Es un acto necesario que pone en valor su ejemplo y sigue siendo hoy una fuente de inspiración para las nuevas generaciones de mujeres que defienden el derecho a tener derechos.




