Cada junio, millones de camisetas, sudaderas y zapatillas se tiñen con los colores del arcoíris. Las marcas celebran la diversidad, llenan sus escaparates de banderas y compiten por mostrar su compromiso con los derechos LGTBI. Pero lejos de los focos, en las fábricas donde muchas de esas prendas se confeccionan, la realidad no siempre tiene los mismos colores.
Este despliegue en escaparates, redes sociales y estrategias orientadas a vender sus productos a millones de personas en todo el mundo no cuenta una verdad incómoda que muchas veces estas prendas esconden. Las condiciones de trabajo de las personas que cosen estas prendas rara vez aparecen en la etiqueta. De hecho, puede que en ocasiones ni siquiera puedan lucir sus propios colores por miedo a las represalias en su entorno laboral debido a su orientación o identidad.
De eso precisamente trata la investigación “Etiquetas Pride”, sobre diversidad, trabajo decente y derechos laborales en la industria textil salvadoreña que realiza la Federación de Asociaciones y Sindicatos Independientes de El Salvador (FEASIES), con el apoyo de Sindicalistas sin Fronteras ISCOD UGT. El objetivo es visibilizar esta realidad y proponer soluciones para garantizar el derecho a un trabajo en condiciones dignas, , ha desarrollado la investigación «Etiquetas Pride: una moda orgullosamente de explotación. Derechos LGBTI+ en la industria textil, una mirada global y local a las ventas de productos Pride».
Cuando la inclusión no llega a toda la cadena de producción
El estudio analiza la relación entre las campañas Pride impulsadas por grandes marcas internacionales y las condiciones laborales que enfrentan las personas LGTBI que trabajan en la maquila textil salvadoreña.
Desde una perspectiva de derechos humanos, en ella se retrata una contradicción con la que convivimos a diario y que es difícil de ignorar. Por una parte, las marcas y empresas que convierten el orgullo en un instrumento, una herramienta o un producto. Por otra, su vinculación a cadenas de producción donde persisten la discriminación, la precariedad laboral con condiciones laborales poco dignas, o la violencia estructural a la que se enfrentan como trabajadoras LGTBI.
De esta manera, se pone el foco en el fenómeno conocido como “capitalismo rosa” o rainbow washing, mediante el cual se utilizan comercialmente las reivindicaciones históricas del movimiento LGTBI sin que ello implique transformaciones estructurales en sus condiciones de vida o laborales.
Desarrollada mediante encuestas, entrevistas y grupos focales con personas trabajadoras del sector textil salvadoreño, la investigación evidencia importantes desafíos para el acceso a un trabajo decente de la población LGTBI. Entre los principales resultados:
- Persistencia de formas de discriminación y violencia relacionadas con la orientación sexual y la identidad de género en los lugares de trabajo.
- Normalización de conductas como bromas humillantes, intimidaciones, exclusión y tratos diferenciados hacia personas LGTBI.
- Condiciones laborales marcadas por la presión por cumplir metas de producción, jornadas extensas y entornos de trabajo con altas temperaturas, ruido excesivo y problemas ergonómicos.
- Especial vulnerabilidad de las personas trans, que continúan enfrentando obstáculos relacionados con su expresión de género, identidad y acceso en igualdad de condiciones al empleo.
Escaso conocimiento sobre mecanismos de denuncia y débil aplicación de las políticas corporativas de inclusión presentes en numerosas marcas internacionales.
El papel del sindicalismo en la defensa de los derechos
Uno de los elementos más relevantes que identifica el estudio es el papel que desempeñan las organizaciones sindicales como espacios de apoyo, protección y promoción de derechos para las personas trabajadoras LGTBI. Entre otras cosas, pone en evidencia cómo la acción sindical contribuye a visibilizar situaciones de discriminación, acompañar denuncias y generar espacios de sensibilización dentro de los centros de trabajo.
El informe también señala la necesidad de fortalecer la participación de las personas LGTBI en las estructuras sindicales y de promover cláusulas de igualdad y no discriminación en la negociación colectiva.
Muchas marcas internacionales cuentan con códigos de conducta y compromisos públicos para prevenir la discriminación por orientación sexual e identidad de género. Sin embargo, los testimonios recogidos evidencian la necesidad de reforzar los mecanismos de supervisión y cumplimiento efectivo de estos estándares en toda la cadena de producción.
Garantizar el respeto de los derechos humanos en el trabajo exige que los compromisos corporativos vayan más allá de las campañas de comunicación y se traduzcan en condiciones laborales dignas, espacios libres de discriminación y mecanismos efectivos de protección para todas las personas trabajadoras.
Las conclusiones de “Etiquetas Pride” nos invitan a repensar las relaciones entre el consumo, los derechos humanos y el trabajo, pero también a pensar en las realidades que desaparecen detrás de las campañas publicitarias: vestir es un acto político. Esto, trasladado en particular al mes del Orgullo, nos tiene que hacer pensar que detrás de todas las prendas hay personas de carne y hueso, cuyos derechos están siendo vulnerados. Hablar de orgullo y de diversidad nos tiene que hacer pensar también en las condiciones laborales y el respeto del trabajo decente.
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Este material se enmarca en el proyecto “Trabajo, pero con Orgullo: Sindicatos Salvadoreños contra las LGBTIFOBIAS en los lugares de Trabajo”, con el apoyo de ISCOD y el financiamiento del Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Badarán.
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