La línea de base del proyecto El Momento de las Personas Trabajadoras en Guatemala identifica el miedo a las represalias, la baja participación de mujeres y jóvenes y la necesidad de fortalecer el vínculo entre las organizaciones sindicales y los territorios.
Ciudad de Guatemala, 10 de septiembre de 2026. Guatemala mantiene una de las tasas de afiliación sindical más bajas de América Latina. Apenas el 1,5% de la población trabajadora forma parte de una organización sindical y más del 66% de las personas afiliadas percibe graves restricciones para ejercer la libertad sindical. Son algunos de los datos que recoge la Línea de Base del proyecto El Momento de las Personas Trabajadoras en Guatemala, presentada el pasado 11 de agosto junto al Movimiento Sindical y Popular Autónomo de Guatemala (MSYPAG).
El estudio, elaborado por la Confederación Sindical de las Américas (CSA), ofrece una radiografía de la situación actual del movimiento sindical guatemalteco y de los desafíos que enfrenta para fortalecer su capacidad de representación, organización e incidencia en defensa de los derechos laborales.
Uno de los datos más reveladores es que Guatemala mantiene una tasa de afiliación sindical de apenas el 1,5% de la fuerza laboral, una de las más bajas de América Latina. A ello se suma que más del 66% de las personas afiliadas encuestadas percibe restricciones severas para ejercer la libertad sindical, y el miedo a represalias aparece como el principal obstáculo para participar activamente en las organizaciones sindicales.
Estos datos muestran un escenario complejo para el ejercicio de los derechos laborales y para la construcción de organizaciones fuertes capaces de representar los intereses de las personas trabajadoras en el país centroamericano, y adquiere una dimensión aún más relevante en un contexto regional marcado por el debilitamiento de las libertades sindicales. La Confederación Sindical Internacional (CSI) advierte en su Índice Global de Derechos 2026 que las Américas atraviesan su peor momento desde que comenzó la serie histórica, con un incremento de las restricciones a la libertad de expresión, reunión y organización de las personas trabajadoras.
Estos ataques contra los sindicatos no son hechos aislados, sino parte de un proceso más amplio de erosión democrática, en el que se debilitan simultáneamente la negociación colectiva, la organización sindical y los espacios de participación ciudadana.
Guatemala tiene la tasa de participación femenina en la economía más baja de toda la región. Estas brechas estructurales que afectan también a la juventud y a los pueblos indígenas, colectivos que enfrentan barreras adicionales para acceder y permanecer en el empleo formal y, por tanto, en las organizaciones sindicales. Como señala el propio informe, «la exclusión de mujeres y jóvenes trabajadoras/es (…) y la aceptación acrítica del papel subordinado de muchas mujeres trabajadoras frente a los hombres» son debilidades que el movimiento debe abordar desde adentro.
La investigación también incorpora la mirada de organizaciones sociales y aliadas del movimiento sindical. Aunque reconocen el papel desempeñado por las centrales sindicales, advierten sobre la necesidad de reforzar su presencia territorial y acercar los procesos de toma de decisiones a las comunidades y a las personas trabajadoras.
Más que una fotografía estática, lo que busca esta línea de base es mostrar el camino a seguir y el punto del que se parte para seguir construyendo un sindicalismo fuerte y anclado en las realidades que las personas trabajadoras viven en el país.
Sus resultados permitirán orientar las acciones del proyecto “El Momento de las Personas Trabajadoras en Guatemala”, financiado por la Unión Europea durante los próximos cuatro años y contribuir a la construcción de organizaciones sindicales más fuertes. En ese camino, el proyecto trabajará junto a las tres principales centrales sindicales del país, la CGTG, la CUSG y UNSITRAGUA, para fortalecer sus capacidades de incidencia política, mejorar sus mecanismos de participación interna y reforzar la Mesa de Unidad Sindical como espacio de articulación conjunta.
Consulta el informe completo aquí.




