La 114ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT ha concluido con dos acuerdos de enorme relevancia para el futuro del trabajo: la adopción del primer convenio internacional sobre trabajo decente en las plataformas digitales y la aprobación de una ambiciosa agenda transformadora para la igualdad de género en el ámbito laboral. Unos avances impulsados por el movimiento sindical internacional y que refuerzan la necesidad de situar los derechos humanos, la igualdad y el trabajo decente en el centro de las transformaciones económicas y tecnológicas.
La Confederación Sindical Internacional (CSI), la red de sindicatos más grande del mundo y de la que UGT es miembro fundador, ha desempeñado un papel clave en las negociaciones que han permitido sacar adelante estos acuerdos en un contexto especialmente complejo, marcado por intentos de frenar los avances en materia de derechos laborales e igualdad de género.
En Sindicalistas sin Fronteras ISCOD UGT celebramos estos resultados porque representan muchas de las reivindicaciones que impulsamos junto a organizaciones sindicales de África, América Latina y otras regiones. También porque evidencian la capacidad del sindicalismo internacional para colocar en la agenda global cuestiones fundamentales para la justicia social, como los cuidados, los derechos de las mujeres trabajadoras y la lucha contra las desigualdades que alimentan la feminización de la pobreza.
Entre estas reivindicaciones destacamos la necesidad de fortalecer la negociación colectiva, ampliar la protección social, combatir la precarización del trabajo y avanzar hacia una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.
Una agenda feminista para transformar el mundo del trabajo
Uno de los resultados más relevantes de la Conferencia fue la aprobación de una agenda internacional que reconoce que la igualdad de género no puede alcanzarse sin derechos laborales, sistemas públicos de cuidados, protección social y participación sindical. El texto aprobado sitúa la libertad sindical y la negociación colectiva como herramientas fundamentales para reducir las desigualdades y avanzar hacia entornos laborales más democráticos e inclusivos.
Las conclusiones incorporan además elementos especialmente significativos para las organizaciones que trabajamos desde una perspectiva feminista, como son el reconocimiento de la economía de los cuidados, la ampliación de la protección social, la lucha contra la violencia y el acoso, la necesidad de cerrar las brechas salariales y la incorporación de la perspectiva de género en los procesos de digitalización y en los sistemas de inteligencia artificial.
Para nosotras, estos acuerdos confirman que, cuando las mujeres trabajadoras pueden organizarse, negociar colectivamente y participar en la toma de decisiones, avanzamos en el fortalecimiento de la democracia, la justicia social y del desarrollo. Algo que vemos cada día en el trabajo que hacemos con nuestras organizaciones socias y que guía nuestro trabajo de cooperación sindical internacional en contextos donde vemos y constatamos que la feminización de la pobreza sigue estando ligada a la precariedad laboral, la informalidad, la falta de protección social y la sobrecarga de los cuidados.
Es por ello que consideramos que avanzar en igualdad salarial, empleo decente y acceso universal a la protección social es también una herramienta fundamental para combatir la pobreza y las desigualdades estructurales que afectan a millones de mujeres.
De los acuerdos internacionales a los cambios reales
La agenda aprobada en la OIT recoge muchas de las demandas que el sindicalismo internacional viene defendiendo desde hace años y que la cooperación sindical contribuye a fortalecer sobre el terreno. Desde la formación de lideresas sindicales hasta la promoción de la negociación colectiva, los derechos de las trabajadoras, la corresponsabilidad en los cuidados o la erradicación de la violencia en el trabajo.
Desde este punto de vista, el reconocimiento de los cuidados como una responsabilidad colectiva constituye uno de los avances más relevantes de la Conferencia. Las desigualdades que siguen soportando millones de mujeres trabajadoras están estrechamente vinculadas a la distribución desigual de los trabajos de cuidados. Por ello, fortalecer los sistemas públicos de cuidados y promover el liderazgo sindical de las mujeres son dos objetivos inseparables para construir sociedades más igualitarias y democráticas.
Porque, aunque en países como España algunos de estos avances ya forman parte del marco normativo y de la acción sindical, para millones de mujeres trabajadoras siguen siendo objetivos por conquistar. Como recuerda UGT, lo que en algunos contextos constituye el suelo mínimo de derechos, en muchos otros continúa siendo el techo de las aspiraciones laborales y sociales.
La Conferencia Internacional del Trabajo de 2026 deja así un mensaje claro para las y los trabajadores de todo el mundo: frente a los discursos que cuestionan la igualdad, los derechos laborales o la cooperación internacional, el sindicalismo organizado sigue demostrando que es posible construir consensos globales para avanzar hacia sociedades más justas, igualitarias y democráticas. Un desafío en el que la alianza entre la CSI, UGT y organizaciones sindicales de todo el mundo seguirá siendo fundamental.
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